CNA

Centro Nacional de Aceleradores

Grupo de Arte y Arqueometría del CNA realizan estudio comparativo sobre obra del Greco y su círculo

Investigadores del Centro Nacional de Aceleradores (Universidad de Sevilla-Junta de Andalucía-CSIC) en colaboración con el Museo de Bellas Artes de Sevilla han analizado la obra del Greco “Retrato de su hijo Jorge Manuel” y el cuadro “Retrato de fray Hortensio Félix de Paraviccino” de un autor desconocido. El estudio se ha centrado en la búsqueda de similitudes y diferencias entre el original y la obra anónima.

El Greco fue un famoso artista renacentista del siglo XVI-XVII. Durante la primare parte de su vida desarrolló su labor artística en Italia junto a Tiziano, Tintoretto, Miguel Ángel. A partir de 1577, se trasladó a Toledo donde trabajó hasta su muerte en 1614. En este periodo realizó su mejor obra, caracterizada por el misticismo español de la época. Aunque no tuvo una gran aceptación por los artistas de la época, con el transcurrir de los siglos fue ganando seguidores e imitadores.


El Museo de Bellas Artes de Sevilla dispone de un original del Greco y una imitación de un seguidor de segunda mitad del siglo XVI. La comparación de ambos cuadros presenta el interés de poder comparar los resultados y observar las similitudes y diferencias entre los pigmentos empleados por ambos artistas. De igual modo permitió poder obtener un nuevo método para distinguir el original del Greco de la copia mediante la comparación de elementos químicos.


Puesto que ningún lienzo se encontraba en proceso de restauración, se optó por la técnica analítica no destructiva de fluorescencia de rayos X. Esta técnica aporta información sobre la composición química elemental sin tener que alterar la obra de arte, de ahí el que sea una técnica de análisis no destructiva, hecho de gran interés para el patrimonio artístico.


La comparación de ambos lienzos ha permitido conocer los pigmentos empleados, tales como albayalde, ocre amarillo, un pigmento verde a base de cobre, esmalte,  entre otros. Por último, permitió reforzar la hipótesis de que el retrato de Paraviccino no fue pintado por El Greco sino por un seguidor suyo anónimo, ya que utilizó algunos pigmentos que no se encontraban en la paleta del maestro.