CNA

Centro Nacional de Aceleradores

Ventajas de la Protonterapia frente a la Radioterapia tradicional según el Doctor Mazal

El miércoles 9 de junio de 2010, el Centro Nacional de Aceleradores, CNA, tuvo el placer de contar con la presencia del doctor Daniel Alejandro Mazal, radiofísico del Departamento de Radioterapia del Hospital de Orsay del Instituto Curie.

El doctor Mazal es el director de un nuevo proyecto de protonterapia en Orsay. Tras sus estudios de ingeniería y física médica en Argentina, en 1991 estuvo a cargo de la puesta en marcha del primer centro de protonterapia de alta energía basado en un sincrociclotrón de previo uso en investigación física. Su equipo ha desarrollado los primeros prototipos de posicionamiento robótico de pacientes que hoy en día están siendo adoptados por otros proyectos e incluso por la industria.
                                                                   
  De izquierda a derecha: Daniel Alejandro Mazal,
Joaquín Gómez Camacho, Maribel Gallardo. 
  Daniel Alejandro Mazal junto a algunos asistentes
al coloquio.

La protonterapia es un tipo de tratamiento de cáncer en el que se emplean aceleradores de iones para atacar las células cancerígenas. La terapia con haz de protones utiliza ciclotrón o sincrotón para generar y acelerar los protones. Los protones, una vez generados, son dirigidos por imanes hacia el tumor. Tras ser generados y dirigidos, se modifica el rango de energía de los protones y la forma del haz para depositar toda la energía en la ubicación correcta. Antes de que un paciente comience la terapia de protones, se deben cumplir algunos pasos de preparación. Primero, se colocará al paciente en un dispositivo de inmovilización para ubicar su cuerpo en exactamente la misma posición durante cada sesión de terapia. El dispositivo utilizado dependerá de la ubicación del tumor. Los pacientes con un tumor debajo del cuello tendrán un molde de cuerpo entero hecho de revestimientos de espuma rodeados de armazones de plástico duro. A los pacientes que padecen de un tumor en el ojo, en el cerebro o en la cabeza, se les colocará una máscara hecha a medida.

Una vez construido el dispositivo de inmovilización, los pacientes a menudo serán sometidos a una tomografía axial computerizada (TAC) o a una resonancia magnética nuclear (RMN) con el fin de crear una reconstrucción 3-D del tumor para definir sus límites respecto de las estructuras normales que lo rodean. El paciente utiliza el dispositivo durante el estudio por TAC para que pueda ser tenido en cuenta durante la planificación del tratamiento. A veces se realiza una exploración por TAC o una RMN antes de adaptar el dispositivo. En el caso de pacientes con melanoma en un ojo con anillos de tantalio suturados, se podrían tomar rayos X simples para crear una imagen de la ubicación de los anillos. 

Para la mayoría de las localizaciones de tumores, la duración promedio del tratamiento es generalmente de cinco a siete semanas, aunque en raros casos el tratamiento de ciertos tumores dura pocos días. La duración de cada tratamiento variará de acuerdo al tipo de tumor y la etapa en que se encuentre. La aplicación de haces de protones al paciente tiene una duración de sólo un minuto, aunque el tiempo total en la sala de tratamiento será mayor (aproximadamente 15-20 minutos) para posicionar y realizar ajustes al equipo.

Se trata de un tratamiento con haces de radiaciones ionozantes que son generados con aceleradores de partículas tales como ciclotrones, sincrotrones, sincrociclotrón...... Estos iones acelerados, protones o partículas más másicas tales como el carbono, atacan el ADN de las células, provocándoles su muerte o eliminando su capacidad de reproducción. Cuando estos iones inciden sobre las células cancerígenas, logran estos efectos mientras que las células sanas son capaces de recuperarse de este daño con los tratamientos fraccionados.

El doctor Mazal hizo hincapié en el hecho de que para tratar tumores en profundidad la energía de los protones acelerados debe ser alta. La virtud de estas técnicas es que permiten que el depósito del máximo de energía sea en el interior de las células cancerosas mientras que es mínimo en zonas próximas y ubicadas en capas más externas al tumor con la consiguiente reducción de radiación en órganos críticos tales como la piel. El rango de energías que se emplea en estos aceleradores son entre 70 MeV y 250 MeV y mediante el ajuste de esta energía se consigue esta localización de depósito energético en la zona que nos interesa sin afectar órganos sanos.

Por tanto, tal y como indicaba el Doctor Mazal, una ventaja del uso de protones frente a la radioterapia de fotones es que los protones nos permiten liberar la energía en el interior del tumor sin afectar zonas externas al mismo como sucede con los fotones y como consecuencia la dosis con protones se ajusta mejor al tumor sin dañar tejido sano.

El uso de la terapia de protones se centra en el tratamiento de tumores en las siguientes áreas del organismo con resultados tempranos prometedores:
Pulmones, Próstata, Cerebro, Tumores corporales vertebrales o de la columna, Sarcomas de la base del cráneo, Tumores cerebrales pediátricos, Cabeza y cuello y Melanomas de los ojos.